El encierro ha puesto a dura prueba a todo el mundo.
El impacto está siendo distinto para cada uno dependiendo de sus circunstancias.                                                                    Yo personalmente, me siento como en una montaña rusa, en un up and down de emociones que han variado a lo largo de los días y de las semanas.

Ha habido días bonitos  y otros menos. Sin embargo, es cierto que en estas 7 semanas he alternado múltiples emociones, empezando por miedo, incertidumbre, enfado, impotencia, tristeza con momentos de comprensión, buen humor, alegría, positividad, motivación y creatividad.
He tenido días donde ha sido difícil mantener una actitud positiva. Pero claro ser fuerte no quiere decir no sentir y dejar de experimentar angustia o preocupación.
Es también cierto que esta situación nos está enseñando muchas cosas, entre las cuales la de enfrentarnos a nuestras verdaderas emociones y necesidades.Detectarlas y etiquetarlas para finalmente aceptarlas.
Reconocer la emoción que estamos experimentando, ponerle nombre, partiendo de la suposición que no hay emociones malas y buenas, pero si constructivas y destructivas dependiendo de la forma en que la expresamos.
Ahora ojalá tuviéramos una varita mágica para alejar las emociones que no nos hacen sentir bien… pero mientras esperamos que lleguen los súper poderes, lo que podemos hacer es saber gestionarlas.

Aquí comparto unos tips que a mí me han servido en todas estas semanas de confinamiento.
Lo que hice y todavía hago es:
– Aceptar y sentir las emociones tal como vienen.
– Hablar de cómo me siento con alguien de confianza. Es cierto que escuchar y que nos escuchen en este momento es de gran alivio.
– Colocar las cosas en su real dimensión, si pienso en lo catastrófico que es todo lo único que consigo es subir el nivel de angustia y ansiedad.
– Alejarme de la avalancha de las noticias para que no me lleven al pánico o al “secuestro emocional”.
– Seguir una rutina diaria manteniendo horarios de sueño y comida habituales.
– Realizar actividad física. He seguido clases on line de varias disciplinas y es cierto que el deporte es de gran ayuda para cuerpo y mente.
– Practicar la meditación, el mindfulness te ayuda a estar presente en el aquí y en el ahora. Solo con unos sencillos ejercicios al día puedes lograr concentrarte sin desplazarte al pasado o al futuro.

Os prometo que siguiendo estos pequeños consejos podéis vivir estos momentos más tranquilos                                    ¡Cuidar la salud mental es el reto que este confinamiento nos pone!
Hablaré pronto de la gestión de las emociones en el post confinamiento, porque allí también habrán muchas y será interesante ver y compartir cuáles de ellas afloran.
Ánimo y fuerza, ya queda menos.

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