La niña de la foto es mi hija pequeña Nicole y hoy he decidido compartir con vosotros algo muy personal.

Os contaré la situación y las emociones que he vivido últimamente, por si mi experiencia puede ser de ayuda para los que os encontráis o conocéis a alguien que se encuentre en una situación similar a la que yo he vivido.

Hace ya casi 4 años, a Nicole, que en aquel entonces tenía solo 10 meses, le detectaron una malformación congénita del corazón llamada “comunicación interauricular”.

Dicho más fácil, tenía un agujero de gran tamaño entre la aurícula derecha y la izquierda y sólo una operación podía cerrarlo.

Creo que cualquiera de vosotros puede imaginar cómo nos sentimos en aquel preciso momento…

Fue como sentir que el peso del mundo te cae encima.

Sin duda, pasé por todas las fases de la RESISTENCIA AL CAMBIO, que me pilló como un tornado a toda velocidad.

Se sucedieron y alternaron varias etapas;

  • la primera, lógicamente, fue la NEGACIÓN de la noticia. Me decía a mí misma “esto no puede ser”, “es imposible”.
  • Siguió el ENFADO y las preguntas del porque a ella y no a mí. “es tan injusto, tan pequeña” pensaba…
  • Llegaron los REPROCHES cómo es posible que nadie se hubiera dado cuenta antes
  • Sobrevino la CULPAhubiera tenido que darme cuenta de que algo iba raro” (efectivamente su corazón latía a una velocidad innatural).
  • Empezó también el MIEDO y los pensamientos “no puedo imaginar que sería mi vida sin ella”.

Dudas, miedos, inseguridades, tristeza, confusión fueron las emociones con las cuales empecé a convivir a diario.

Empezamos a pedir distintas opiniones médicas, algún doctor quería operar de inmediato, otros esperar un poco y empezar con la toma de medicamentos potentes. La tercera y última opinión fue la del fantástico equipo del Vall d’Hebrón que nos propuso esperar a que la niña creciera más, para intentar la operación por catéter.

La idea nos fascinó, el hecho de no tener que hacer una operación tan invasiva a corazón abierto nos parecía la mejor opción, así que decidimos confiar y esperar.

Desde aquel entonces han pasado 3 años de visitas periódicas con un constante seguimiento del correcto crecimiento de la niña y cuidando que no se pusiera enferma.

Todo esto por un lado nos dejaba más tranquilos y por otro inquietos e inseguros.

Cada visita era un “ZAN ZAN” a ver qué nos dicen y que pasará.

Nunca pudimos hacer planes a largo plazo porque siempre había que esperar a la visita y consecuente decisión de los médicos.  Pero lo que quiero contaros es como realmente me sentía yo.

Al principio tenía la sensación de que mi vida se había transformado en un infierno. No podía dejar de pensar en ello, lloraba a solas y estaba ausente y  de malhumor con todos.

Casi nunca me apetecía hablar del tema y desahogarme, solo ocurría en momentos específicos donde una mezcla de rabia y de impotencia me invadía para acabar llorando destrozada. En lugar de responsabilizarme ante la situación jugaba a ser víctima y estar resentida con la vida y los demás.

Me acuerdo perfectamente cuando todo empezó a cambiar dentro de mí. Coincidió, o no, cuando empecé a estudiar para ser Coach, porque el camino al autoconocimiento y el desarrollo personal me ayudó a cambiar mi perspectiva.

Empecé a preguntarme ¿CUÁL SON LOS BENEFICIOS DE ESTAR ASÍ?

¿A CASO PUEDO CAMBIAR LA SITUACIÓN?

¿MI PREOCUPACIÓN Y MI CONSTANTE DIALOGO INTERNO NEGATIVO ME ESTA AYUDANDO A VIVIR MEJOR MI ESPERA?

Obviamente todas las respuestas eran negativas, sabía perfectamente que me estaba haciendo mucho daño a mí y a mi familia. Empecé a relativizar mis miedos y preocupaciones (esto no quiere decir que desaparecieran) solo aprendí a controlar más mis emociones.

Hay que considerar de que no hay emociones MALAS O BUENAS pero si hay EMOCIONES CONSTRUCTIVAS Y DESTRUCTIVAS, solo depende de la manera en cómo las vivimos.

 Yo aprendí a cambiar el modo de gestionarlas, a vivirlas y expresarlas constructivamente y a dejar que la intensidad de ellas fuera lógicamente más fuerte solo cuando se acercaban las visitas al médico.

Hay una frase de Buda que en su momento mi hizo reflexionar bastante  “EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO OPCIONAL”.  El dolor es temporal, el sufrimiento es la elección de no mirar al dolor y de aceptarlo como manera de vivir.

Siempre tendremos momentos de dolor en nuestra vida donde nos parecerá que nunca nos volveremos a levantar, sin embargo hay que aceptar las cosas como vienen y lo que ahora tengo muy claro es que

UNA COSA ES LO QUE NOS SUCEDE Y OTRA DIFERENTE ES COMO LO VIVIMOS.

Y yo solo aprendí a vivirla mejor. Parece mentira que hayan pasado ya 3 años, y…

 ¡HOY OS QUIERO CONTAR LO FELIZ QUE ESTOY!

La pesadilla terminó el pasado 26 de noviembre con una exitosa operación por catéter, realizada por un equipo de médicos increíblemente cualificados y profesionales a los cuales nunca me cansaré de agradecer.

¡Nicole está perfecta! En espléndida forma, con un “tapón” (como ella lo llama) en el corazón que le dará la opción de vivir una vida absolutamente normal.

Y qué he aprendido yo de toda esta experiencia.

Sin duda muchas cosas…

La primera que destaca es lo que he aprendido de Nicole, su actitud positiva, su sentido del humor, su tranquilidad y naturalidad al vivir una experiencia tan importante, me ha hecho sentir muy orgullosa de ella. Me ha emocionado y tranquilizado al mismo tiempo.

¡Creo haber sufrido más yo que ella!

Es increíble cuantas lecciones de vida nos pueden dar estos pequeños campeones.

En segundo lugar, he reflexionado sobre lo que cambia cuando vives un acontecimiento dramático o una dura experiencia, y es cierto que transforma la vida de las personas.

Yo he calibrado el valor de la mía, he puesto en discusión mis sistemas de valores y el resultado ha sido un profundo aprendizaje y crecimiento personal. Me siento también extremamente agradecida y afortunada por la comprensión, el apoyo y cariño de mi familia y mis amigos. Cada día más siento que nos une un lazo indisoluble.

He logrado tener una percepción más real de lo que es importante y lo que no lo es. Tan solo paseando por los pasillos del hospital te das cuenta de cuantas familias hay que sufren, que están pasando momentos muy duros y dramáticos, igual mucho peor que el tuyo y es allí cuando tu cerebro hace el click y empiezas a apreciar cosas que antes ignorabas o dabas por supuesto.

¿Y sabéis que he constatado?

La gente con grandes problemas en general sonríe más, tiene más paciencia, tiene una empatía impresionante y procura siempre hacerte sentirte bien solo con unas palabras.

¿Curioso verdad? Ellos que deberían estar más hundidos, tristes y melancólicos son los que dan ejemplo a los demás.

Esta gente llega a un replanteamiento de la vida en general, de prioridades, de planes y son más capaces de vivir el presente, de disfrutar del aquí y del ahora.

Sé que suena raro, pero hay momentos en la vida que cada uno de nosotros debería ir a dar un paseo por los hospitales, para darse cuenta de que punto está su vida y después aprender a verla con ojos distintos. ¡Seguro que sería un gran descubrimiento para cualquiera!

Otro de mis grandes aprendizajes ha sido constatar que el proceso de RESISTENCIA AL CAMBIO siempre empieza por una fase de enfado para concluirse con una fase de confusión.

Solo después de haber subido la montaña rusa de las emociones y de la tristeza se deja el paso a la aceptación, a la integración y a la asimilación del hecho o de la situación.

La resistencia es parte normal del proceso y he aprendido que no hay que combatirla, no es necesario, hay que aceptarla, entenderla y descubrir las lecciones de vida que tiene.

Mi mensaje final que hoy quiero transmitir con una sonrisa en mi cara es que:

LA VIDA NOS RESERVA COSAS BONITAS Y OTRAS MENOS.

Hay que aceptar ambas y procurar vivirlas de la mejor manera para que nos sirvan como aprendizaje y como oportunidad de crecimiento. Y acordarnos que también en los momentos menos bonitos podemos sacar conclusiones positivas.

Hay que tener en cuenta que en LA VIDA TODO CAMBIA.

EL CAMBIO es algo natural y permanente, hay que esforzarse todo lo posible porque siempre será INEVITABLE.

Estas son mis reflexiones. Y con lo que he aprendido sé que siempre hay soluciones y maneras para superar las circunstancias que al principio nos parecen insuperables.

¡NUNCA HAY QUE RENDIRSE!

Espero que os haya gustado el artículo y si creéis que pueda ayudar alguien, por favor compartirlo.

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