Hoy me apetece hablar sobre un tema recurrente en el coaching: LA MOTIVACIÓN.

Escojo este tema porque en estos días me cuesta más arrancar, me noto espesa, perezosa y poco motivada. Si, lo que oyes, a mí también me pasa. ¿O acaso crees que los coaches tenemos súper poderes?

Ojalá fuera así, pero desafortunadamente no, y como todas las personas, también los coaches nos enfrentamos a momentos de poca motivación, pereza y pocas ganas de hacer.

¿Pero qué es la motivación?

Etimológicamente la palabra motivación proviene del latín MOTIVUS (MOVIMIENTO) y el sufijo –CION (acción).                  La motivación es la causa de una acción.

Me gusta definirla como el combustible que da energía y poder a nuestras metas y hace realidad todos nuestros sueños.   O mejor, el impulso que nos empuja a realizar determinadas acciones para llegar a la situación que estamos buscando.

La motivación es algo dinámico, está en continuo movimiento. Así que hay días en los que nos encontramos con mucha energía  y otros en los que nos cuesta mucho arrancar.

¿Por qué pasa esto?

Pienso que, somos seres emocionales y que nuestra motivación está inevitablemente ligada con nuestras EMOCIONES.    Si hacemos o no hacemos algo es porque en ese momento ha sido fundamental el dar espacio a ciertas emociones.         Las emociones son brújulas vitales.

Es cierto que si las emociones son positivas, alegres y agradables tendremos una motivación mayor y si son negativas agotaran nuestra motivación y nuestro estado emocional será apático y gris.

En fin, si lo piensas bien, cuando queremos alcanzar algo, ese algo que queremos es por la emoción que nos proporciona. Por ejemplo, cuando queremos ponernos en forma, lo que nos motiva es la emoción que hay detrás del resultado que conseguiremos.Estaremos contentos, orgullosos y confiados.

¿Y cómo podemos motivarnos para alcanzar algo y cargarnos de emociones positivas?

Te dejo algunos tips:

  • Como ya he dicho otras veces, una de las herramientas súper útil es LA VISUALIZACIÓN del resultado. Siéntate y visualiza el momento en que alcanzas lo que quieres.Piensa en cómo lo haces, cómo te sientes, cuáles son las emociones que experimentas. Pon mucha atención en los detalles para que la visualización sea lo más clara posible.
  • Pon por escrito los motivos por los que quieres alcanzar un objetivo. Cuando escribimos, todo se queda como grabado, tendrás así un registro de tus ideas, pensamientos y emociones al cual puedes recurrir cuando lo necesites para motivarte más
  • Cambia tu estado fisiológico. Si trabajas delante del ordenador y ves que no produces, sal a dar un paseo, a correr, vete de compras. Seguro que al volver tu estado emocional habrá cambiado y podrás evolucionar en lo que estabas haciendo.
  • Haz ejercicio físico,con tan solo 5 minutos al día experimentarás una sensación de bienestar y te ayudará a mantenerte motivado.
  • Desarrolla una rutina. Crea un Listado diario de cosas que tienes que hacer, desde que te despiertes y comprométete a llevarlas a cabo.
  • Piensa en un periodo de tu vida donde te has sentido particularmente motivado y analiza los beneficios conseguidos.
  • Mirate al espejo y encuéntrate cosas positivas.
  • Acepta el hecho de que siempre habrá días más productivos y días menos productivos.

Y ahora te voy a contar algo más. La motivación puede ser mayor o menor pero sola no es suficiente.

Acuérdate que lo importante es EL COMPROMISO. El compromiso nos ayuda a seguir adelante aún con días de baja motivación. Si estamos conectados y comprometidos llegaremos a nuestro objetivo. El compromiso con tu proyecto es el que te mantiene trabajando duro e intensamente, incluso cuando estás pasando por un mal momento y no ves resultados.

Es el compromiso la clave del éxito en cualquier área de tu vida.

Así que ACUÉRDATE: al final lo que cuenta es no perder de vista el objetivo y el compromiso.

Os cuento lo que he hecho yo en estos días de poca motivación.He desconectado un poco, pero no del todo. He invertido mi energía en el deporte, que siempre me carga de emociones positivas y en lugar de centrar mi atención sobre lo que no estaba haciendo, he pensado que es lícito tener días así y he estado contemplando más los pequeños avances en lugar de las cosas no hechas.

Mejor dicho, he cambiado mi ENFOQUE, no castigándome, quejándome y haciendo la víctima, bien sí ACEPTANDO mi momento y teniendo claro que era un paréntesis con fecha de caducidad.

Hoy he vuelto a mi “productive mood”, COMPROMETIDA a alcanzar mí sueño, por el que llevo trabajando duro y con mucha ilusión.

 

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