¿Cuántas veces nos encontramos delante a situaciones, acciones, o cosas que queremos hacer y por una razón, o mejor dicho EXCUSA, u otra postergamos?

Estoy segura de que pasa muchísimas veces, a algunas personas más a menudo que otras.

El incumplimiento de esta acción o situación tiene un término muy preciso y se llama PROCRASTINACION  y es la acción o el hábito de aplazar actividades o situaciones que deben atenderse y que sustituimos con otras irrelevantes o más agradables.

Se podría llamar simplemente PEREZA y como he dicho antes, hay personas que sufren más de este “síntoma” y que son expertos en postergar, en pensar que el día de mañana será más adecuado para cumplir las tareas que tienen pendientes.

¿Cuál son las razones para las que procrastinamos? Os voy a desvelar algunas:

  • El hecho de que la tarea no nos gusta, no es interesante, nos parece aburrida y nos provoca pereza y displacer.
  • Otra razón, muy relacionada a la anterior,  es que en lugar de ver los incentivos de la acción, solo vemos los aspectos negativos.
  • Otras veces pensamos que trabajamos mejor bajo presión de tiempo y es la excusa excelente para dejarlo hasta el último minuto.
  • La ultima y muy común es convencernos que realizaremos la tarea mañana.

Ahora parémonos a pensar en cuales son los efectos, a nivel mental, que nos produce el procrastinar. Realmente no nos sentimos bien, se nos generan sentimientos de insatisfacción, culpa, inseguridad, desorganización, pánico, estrés y cansancio que inevitablemente nos llevan a una pérdida de confianza en nosotros mismos y afectan nuestro estado de ánimo.

¿Qué podemos hacer para parar de procrastinar?

Os voy a sugerir varias ideas:

  • NO HACER NADA MÁS en sustitución de lo que deberías. Muchas veces buscamos otra tarea que no es prioritaria en ese momento para justificarnos (alivio mental). Quédate parado así tendrás más la sensación de estar perdiendo tu tiempo.
  • PONTE PLAZOS Redacta un plan diario de tus tareas. Intenta dividirlas durante el día y dale una hora aproximada de ejecución. Si tienes que contestar los mails de 11 a 13, y a las 14 y todavía no lo has hecho… Cuestionate y acuérdate que tienes que cumplirlo en ese mismo día. Cuando empieces a cumplirlos te sentirás más productivo y capacitado.
  • IDENTIFICA en que parte del día estás más motivado para realizar esas tareas.
  • PIENSA EN LAS CONSECUENCIAS y en cómo te vas a sentir después si no cumples.
  • ESTABLECE RUTINAS. Si conviertes tareas en rutinas pasará un tiempo y las harás automáticamente sin casi esfuerzos.
  • APRENDE A DECIR NO  y a priorizar.
  • CONCEDETE UNA RECOMPENSA cuando termines el trabajo. Algo que te motive y que te guste mucho hacer, será tu premio de productividad.
  • ALEJA EL MÓVIL, la fuente más peligrosa de distracción hoy día. Apagalo o apártalo si no será motivo de interrupción continua.

 

Si te sientes identificado y este artículo te hace pensar, solo te queda la opción de actuar para cambiar.

El cambio es imprescindible para crecer, evolucionar y mejorar y el coaching te puede ayudar sin duda en tu proceso.

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